Capítulo 34. Aliada inesperada
La rutina en Veracruz, aunque físicamente agotadora por la obra en la casa de Víctor, se había convertido en mi único anclaje a la cordura. Pero el equilibrio, como una estructura mal calculada, es fácil de romper cuando las grietas se profundizan desde el subsuelo. Aquella tarde, mientras supervisaba la instalación de unos refuerzos de acero en el ala colonial de la finca, un coche desconocido se detuvo abruptamente frente a la entrada principal.
Del vehículo bajó una mujer impecablemente vest