Capítulo 17. La caja de seguridad
La noche había caído sobre la casa con una pesadez que me impedía respirar con normalidad. La cena fue un ejercicio de resistencia absoluta. Federico llegó envuelto en un aura de tensión que podía cortarse con un cuchillo, fruto de su reunión con el señor Estrada. Durante el tiempo que estuvimos sentados a la mesa, él no permitió que el aire se llenara con nada que no fuera su propia voz.
Los niños intentaron aligerar el ambiente.
—Papá, hoy en la escuela vimos los planetas —dijo Mateo con los