Todo se colapsa, se vuelve oscuro. Me hundo. Sálvame.
Isabella
Siento como la esperanza abandona a mi cuerpo a medida que la doctora habla, veo sus labios moverse, pero un pitido agudo resuena con fuerza en mis oídos. ¿Cómo es que no hay una salida? ¿Cómo es que nadie puede operarlo? Es imposible que la única salida que exista para él sea la muerte. Me niego a aceptar que esto es lo único que nos queda: esperar que su hora llegue.
No puedo volver a quedarme sola. ¡No, Dios mío!, no te puedes ll