¿Condena, redención o castigo?
Deseo.
Isabella
Mis pies se mueven rápido hasta llegar al estacionamiento, desplazo la mirada por todo el espacio buscando la figura familiar, hasta que finalmente lo veo. Luce igual que siempre, serio, traje y lentes oscuros. Porte arrogante, como la de un dios inalcanzable. Voy hacia él, me sonríe al tenerme cerca y me doy cuenta de que, para mí, guarda un gesto especial.
Somos amigos y la verdad es que lo quiero mucho. Tengo mucho que agradecerle.
—¿Por qué no