Amelie Manson
Sentía que la sangre me hervía en las venas, había aceptado supuestamente la alianza comercial entre la compañía de Armando y Feldman, aunque esa no era su compañía.
¡Maldito desgraciado!
Ahora, él muy descarado quería verse conmigo y cerrar el negocio en persona. Aproveché la oportunidad para hacer las cosas a mi acomodo, lo cité en mi oficina ante las negativas de Damián, y el muy cretino, faltando cinco minutos a la hora de nuestra cita, llegó.
—Mi querida Amelie, cariño de mi