Damián Feldman.
Mi padre me miraba con inquietud. Sacudía la cabeza, intentando procesar lo que acababa de decirle.
—¿Entonces... no está embarazada?
—Ya te dije que no, Bartolomeo. Tal vez solo dos veces no fueron suficientes.
Frunció el ceño, como si aún esperara otra respuesta.
—¿Pero lo hiciste bien? ¿Todo?
—No quiero entrar en detalles, pero sí. Hice lo que debía. Ya no tengo nada más que hacer, padre.
—¿Vas a rendirte así, sin más? Como si no quedaran opciones. Amelie quiere irse de mi l