Blake la miraba fijamente mientras le acariciaba con suavidad el rostro, y Maddie le sostenía la mano, sonriéndole con timidez, aunque su corazón latía más rápido de lo que quería admitir.
_ Eres tan hermosa... no puedo dejar de mirarte _ le susurró él, con la voz grave _. Si no fuera porque aún te encuentras débil... te juro que te haría el amor ahora mismo.
Maddie se estremeció ligeramente ante sus palabras, pero intentó mantenerse tranquila. “Bueno... ¿hasta cuándo tendré que esperar? Es