La mañana los sorprendió a ambos por igual, separados solo por una puerta. Blake, rendido y borracho, se había dormido apoyado contra ella, sin importarle el frío ni la incomodidad y Maddie después de batallar con la incomodidad del colchón viejo y polvoriento, el frío y su situación emocional que la llevó a llorar por un par de horas, fue vencida por el cansancio y terminó durmiéndose.
Como se lo había ordenado Blake, la sirvienta se acercó a la habitación con una jarra de agua y pan recién h