Gianna sintió cómo el suelo se le desmoronaba bajo los pies. Su hijo estaba allí. No estaba preparada para enfrentarlo, no así, no de esa manera. Su corazón comenzó a latir con violencia mientras trataba de procesar las palabras de su cuñada.
—No... no puede ser —susurró, sintiendo que la habitación daba vueltas a su alrededor.
Claudia le sujetó las manos con fuerza, tratando de transmitirle calma, aunque su propio cuerpo temblaba.
—Sí, Gianna. Está con Carlo en su despacho. Exigió verlo de inm