Don Vitale había pasado prácticamente, la noche en vela. La fachada de hombre duro y estratega había sido difícil de mantener a la hora de enfrentar a solas a su hermana quien permanecía inconmovible. Lo había tratado con tanta frialdad y desapego que no tenía manera de llegar hasta ella y mucho menos, manipularla.
La noche anterior, durante la cena Gianna lo había ignorado por completo no así a su cuñada Claudia quien, ante la sorpresa de saberla con vida lloró de alegría. Estaba tan feliz que