Nueva York, 15 de julio de 1930
Habían pasado unos días desde que Milton le había permitido a Ava sacar a pasear por el patio a Rose, quien, a esas alturas, ya estaba bajo el total dominio de ella.
—¿No crees que el jardín está espléndido, Rosie? —dijo Ava, con una sonrisa brillante que contrastaba con el filo en su voz, mientras caminaba junto a ella sosteniéndola del brazo—. Creo que estamos teniendo un verano maravilloso. Hacía mucho que no disfrutaba de un clima tan reconfortante.
Ros