La cena continuó con un ritmo casi coreográfico, mientras los invitados se deslizaban entre conversaciones animadas y copas de vino que nunca parecían vaciarse. August, con la habilidad de un consumado anfitrión, se aseguraba de mantener a todos entretenidos, fluyendo entre grupos como un veterano estratega social.
Blake, aunque acostumbrado a moverse en entornos tensos, notaba el escrutinio persistente de algunos invitados. Un grupo de hombres mayores, probablemente nobles o empresarios, lo es