(Ciro)
La noche se me había pasado volando, en un sueño profundo a causa de mi gran cansancio. Ejercer el oficio de médico era muy agotador, en especial porque había tantas personas que necesitaban mi ayuda que no daba abasto.
Astor había tenido un gran progreso, el haber salvado a ese niño de las garras de esos carniceros psicópatas hizo que me diera cuenta de que podía ser mejor persona de la que era. Yo le temí mucho tiempo de mi vida, en nuestro pueblo la leyenda del oso monstruoso y sádico