Mirando a los árboles, en la plena oscuridad de la noche, Seth, Maya y Eva aguardaban que Astor regresara, en su forma humana, para reírse a carcajadas y poder compartir una cena agradable. No lo hacía, sin embargo, la espera se prolongaba. Ninguno decía nada, la esperanza hacía que se aferraran a que volvería, como a veces sucedía, que volvería a tener el control sobre su transformación. No obstante, las horas pasaron y no había rastros, ni pistas, ni nada en lo absoluto. Eva lloraba en silenc