Los lobos más jóvenes cayeron al suelo, dormidos, su cuerpo no resistía esa sustancia como el de Maya. Felipe seguía en su caballo, paralizado por el shock del momento. Seth esquivó las flechas, con su rapidez y agilidad característica, pero eran demasiados hombres.
Maya no pudo creer lo que veía, Felipe bajó del caballo y empujó a uno de los hombres hacia atrás, luchando cuerpo a cuerpo con mucha dificultad hasta que logró ganar. Tomó la espada del sujeto vencido y un escudo y se aproximó hac