La loba atravesaba el bosque sin temor, con la seguridad de aquel pacto real entre lobos y hombres. Se sentía feliz por Gale, sus acciones ahora les traerían paz y poderosos aliados y podía intentar amar a esa muchacha. Mientras corría, Maya pensaba en Teo, en el posible enfrentamiento que llegaría tarde o temprano, cuando los dos reyes se enfrentaran y los lobos volvieran a pelear. Sería un momento duro de afrontar, ver a ese niño que consideró su hijo como un enemigo.
El instinto le mostró qu