(Narra Eva)
Mi conexión con Astor era fuerte, los dos nos sentíamos a través del corazón o de la mente, todavía no podía sentirlo a ciencia cierta. Podía ver lo que sus ojos veían, la celda, a Seth y la sangre que bañaba el suelo a su alrededor. El me hablaba, me decía que me amaba.
—Te amo… —repetía, como si se sintiera culpable.
—Debes escucharme, Astor. —dije yo, buscando que la conexión fuera más fuerte, era como si el oso también quisiera oír el sonido de mi voz.
Los gruñidos se entrecruza