(Narra Gale)
Con la sangre de todas esas personas en mis garras corrí con toda la fuerza que mis patas me permitieron, sin volver la vista hacía atrás. Me quedé encerrado en una de las pequeñas habitaciones de servicio bañado en sangre, trabando la puerta con todo lo que encontré y cubriendo las ventanas. No podía salir y enfrentarme a todos los soldados en mis condiciones, la fuerza lentamente se me estaba agotando y necesitaba descansar.
El tiempo era crucial para mí, necesitaba que hallar un