Punto de vista de Lila
El día empezó demasiado brillante, demasiado normal.
De esa clase de mañana que casi parecía una falta de respeto, como si el sol no entendiera todo lo que se había abierto en pedazos dentro de mí. Gracia había insistido en sacarme de casa, diciendo que el aire fresco lo arreglaría todo. No me lo creí ni un poquito, pero la idea de estar fuera de las verjas sin la sombra de Leander encima era demasiado tentadora para rechazarla. Un sorbo de libertad, aunque fuera falso,