La furia se instaló en él al recordar que su marca parecía más un veneno para ella que una bendición.
Sentir en ella un olor diferente lo hizo sentir enervado. La rabia que le embargó fue indescriptible, pero a medida que la marca le permitía sentir cada cosa que ella vivía, era imposible no sentir que había otro.
De cualquier forma, no pensaba dejarla partir para que otro la tomara, pero tampoco podía ignorar la situación o aquello solo se tornaría peor.
La situación se estaba complicando, des