En medio de la bruma, sintió sus cómo las manos llegaron hasta la fina tela de sus bragas y poco después la hacía a un lado para rozar su sexo, con los nudillos.
Sintió que los nudillos masajeaban su coño, pero en medio de la bruma, ella solo podía dejarse llevar. Sumida aun en su sueño, cerró los ojos, mordiendo ligeramente sus labios mientras disfrutaba de las sensaciones.
Sintió el ligero masaje en su sexo, sintiendo los primeros estertores del inminente orgasmo. Los vestigios de su humedad