Capítulo 47. Recuperación milagrosa
Ivo no le creyó nada a Anka, por años la había manipulado a su antojo, con mentiras o algo más, como una bofetada o algún castigo oportuno.
Fue a las oficinas del Conglomerado de empresas Angelov y es cuando entiende que la cosa es en serio.
No le permitieron la entrada, pues ahora no formaba parte de la directiva del consorcio.
Los demonios invadieron su alma.
— ¡Perra del infierno! —Maldijo refiriéndose a Anka—me las pagarás, no vas a sacarme de las empresas y a creer que solo me