Capítulo 40. El canto de una sirena
Stefan había besado muchas veces a Victoria, pero ella nunca lo había sentido correcto.
Hasta ahora…
Victoria respondió a su beso demandante y es que aunque acababa de decirle que el sexo lo vería como algo a entregar a alguien que le demostrara merecerlo, nadie le había dicho antes que le daría poder.
Y no es que Victoria quisiera ser mafiosa, pero el ofrecimiento de Stefan era incitante, ya que jamás había sentido que fuera ella la voz cantante en una relación.
Por el contrar