Capítulo 26. Acercamiento inevitable
Victoria despertó cuando escuchó a Stefan quejarse de dolor, él se dio cuenta cuando volteó a la cama que ella se había despertado asustada.
—Buenos días, perdón por despertarte —comentó Stefan estirándose como un gato.
Ya el sol iluminaba por completo el día.
— ¿Qué te pasó? —Inquirió Victoria.
—Nada, es mi espalda, este sofá no me ayuda.
— ¿Es por el disparo? —Preguntó Victoria y siente un poco de remordimiento por haberlo lastimado más el día que le metió las uñas en la herida