Capítulo 121. Recuerdos que arden
En Milán, muy temprano en la mañana, Michael ya estaba completamente sudado y cansado del duro entrenamiento que había tenido.
Alessandro se desperezó y lo miró con las cejas unidas.
— ¿No dormiste?
—No mucho realmente.
Alessandro se sentó en la barra de la cocina con una taza de café.
Y eso tenía bueno Alessandro, con él no se podía estar molesto mucho tiempo, era un hombre muy inteligente, observador y explosivo.
Michael sabía que no le guardaba rencor por lo ocurrido, ya le