Sean llegó a la casa de Eaton Terrace apenas pasado el mediodía.
Se quitó la chaqueta, aflojó los primeros botones de la camisa y encendió música de fondo, una mezcla de piano y cuerdas suaves que llenó el silencio con intención.
En la cocina de mármol claro, colocó sobre la isla los ingredientes que había comprado más temprano: risotto de limón, espárragos, parmesano fresco, vino blanco, prepararía algo que dijera “te respeto… pero quiero tocarte con intención.”
Mientras lavaba los espárrag