Sean se levantó de su asiento con una decisión firme, pero el rostro lleno de confusión contenida. Caminó con discreción hacia el frente del avión, donde Emily leía un informe mientras tomaba agua.
—Emily —dijo en voz baja, sin rodeos—. ¿Qué tiene Julie?
Emily lo miró sin sorpresa. Ya sabía que ese momento llegaría.
—Lo que te dije hace días: no está bien. Su cuerpo está exigiéndole descanso.
—Pero eso no me alcanza —dijo él, con un tono que mezclaba frustración con miedo—. ¿Es algo ser