Julie llegó con paso pausado, la bufanda ajustada justo encima del pecho, el abrigo cerrado hasta la cintura.
Su mirada recorría el hangar con cuidado, intentando parecer tranquila mientras su estómago aún resentía la escena anterior.
Al llegar al grupo, saludó con elegancia.
Besó en la mejilla a Luca, luego a Matías.
Y entonces se detuvo.
Frente a Sean.
Sus ojos bajaron.
Él hizo lo mismo.
El corazón de Julie parecía ir a contratiempo, acelerado, sin permiso.
Sean la