Julie salió del ascensor con paso pausado, aún apoyada en la muleta. El pasillo hacia su suite estaba iluminado por luces cálidas y alfombrado en tonos grises que amortiguaban cada paso. Había silencio, salvo por el sonido lejano de una puerta cerrándose en el ala opuesta.
Al girar en dirección a su habitación, se encontró con Diane, quien venía desde el área de salones ejecutivos con una carpeta de informes bajo el brazo.
—Julie —saludó ella con una sonrisa suave—. ¿Vuelves del desayuno?
Julie