El salón ejecutivo estaba casi vacío cuando Emily decidió buscar a Sean. Había dejado a Julie descansando en su suite, luego de una conversación que la dejó con la garganta apretada. No podía quedarse cruzada de brazos sabiendo que algo había quebrado a su amiga. Tenía que escucharlo de frente… incluso si no lo conocía.
Lo encontró solo, sentado ante la chimenea apagada del salón privado. Una carpeta de informes descansaba sobre la mesa baja. Él alzó la vista cuando la vio entrar.
—¿Emily? —p