El ascensor se detuvo en el piso correcto, y durante los breves pasos hasta la suite, el silencio entre Julie y Sean era denso pero contenido. No se habían enfrentado. No se habían reclamado. Pero ambos sabían que la noche había dejado huellas.
Julie abrió la puerta primero y entró sin prisa. Se quitó los tacones al cruzar el umbral y se dirigió al tocador para desmaquillarse. Sean la siguió, desabrochando mas la cuello de la camisa, aún con la chaqueta puesta, como si el protocolo lo mantuvier