—Sigues siendo la mujer más hermosa que he visto nunca. Un suave suspiro se escapó de los labios de Julie, un suspiro lleno de esperanza, de miedo y de deseos de cambio.
Ojalá aquélla pudiera ser una boda de verdad en todos los sentidos de la palabra.
—Y tú sigues siendo un seductor —susurró ella con una sonrisa.
—¿Y estoy consiguiendo mis propósitos?
—Eso depende de por qué estés intentando seducirme.
—Ésa es la pregunta del millón… En vez de soltarle la mano, Sean comenzó a mover suaveme