Fuera lo que fuera lo que Julie tuviera que decir, tendría que enfrentarse a ello. Así como ya se había enfrentado a su propia obsesión —aunque pareciera unilateral— por convertir su matrimonio en algo que al menos se sintiera real.
Mientras tanto, Julie se encontraba en el baño, de pie frente al espejo, cepillándose los dientes con movimientos mecánicos. Sin maquillaje, con un pijama de algodón sencillo, se sentía como una versión doméstica de sí misma.
—Definitivamente no voy a ganar ningún