Cuando comprendió el verdadero significado de aquellas palabras, Julie se sobresaltó y se retiró bruscamente. El asombro por lo que acababa de escuchar la dejó sin palabras.
¿Casarse con él?
Sean se levantó con calma y se sentó sobre el borde del escritorio, como si acabara de proponerle un café y no un matrimonio.
—Ya me has oído —repitió con voz firme—. Cásate conmigo. Ésa es mi condición.
Julie se puso de pie de un salto, con los ojos muy abiertos.
—¿Has perdido el juicio? —le espet