CAPÍTULO 69. Desenmascarada.
El crujido de la puerta al abrirse la obliga a detenerse. Se gira apenas, el corazón golpeándole en el pecho, y ahí está Alejandro, detenido en el umbral. No lo escuchó llegar.
Él avanza despacio, su mirada fija en las maletas. La sombra de su silla se proyecta sobre la alfombra mientras el silencio se hace insoportable.
—¿Adónde piensas ir, Luciana? —su voz baja y firme corta el aire, cargada de reproche.
Ella suelta una risa suave, casi forzada, mientras cierra una de las maletas con gesto r