CAPÍTULO 58. Noticias envenenadas.
Alejandro respira hondo, obligándose a apartar de su mente la imagen de Valentina.
—No puedo darme el lujo de perder más tiempo pensando en ella. Tengo que concentrarme en lo que importa: el proyecto de la Marina —dice en voz alta.
Golpea el timbre junto a la cama y, al cabo de unos segundos, aparece Dante.
—Ayúdame a vestirme —ordena con voz seca.
Dante asiente en silencio y lo ayuda a ponerse la camisa, el saco y a acomodarse en la silla de ruedas.
Alejandro mantiene la mirada fija en el suel