CAPÍTULO 54. El Precio del Silencio.
Luciana se mira en el espejo del vestíbulo, acomoda el broche de diamantes en su cabello y se rocía un último toque de perfume. El eco de sus tacones resuenan sobre el mármol mientras avanza con paso firme hacia la puerta. Afuera, el chofer ya espera con el auto encendido, y Rómulo se mantiene atento, como siempre, a cada detalle.
Cuando está a punto de bajar los escalones de la mansión, un automóvil se detiene bruscamente frente al portón. La puerta se abre de golpe y Giovanny aparece, visible