CAPÍTULO 21. Juego peligroso.
El silencio se alarga apenas un segundo más… y entonces Alejandro da un paso al frente. No saluda. No pregunta. No sonríe.
Sus ojos se clavan en Valentina, aunque su mandíbula apretada delata que también siente la presencia de Luca como un golpe directo. Se detiene a solo unos pasos, con los brazos cruzados, el traje impecable contrastando con la tormenta que se le agita por dentro.
—Parece que interrumpo un buen momento —dice al fin, con una voz cargada de veneno contenido.
Valentia parpadea,