CAPÍTULO 14. El misterio de Luciana.
—Confío en que me hayas hecho viajar por un asunto verdaderamente urgente, madre.
Después de un viaje largo y agotador, Alejandro llega a Valdoria. Sale casi sin aviso de Monteluce, dejando atrás la mansión Ferraro apenas recibe la llamada de su madre. Ahora, al cruzar la puerta del despacho, la ve sentada frente a su escritorio, esperándolo.
—¿No me saludarás, Alejandro? —dice, su tono suave pero cargado de descontento.
—Buenos días , madre —saluda mientras se sienta frente a ella.
—Voy a pedi