CAPÍTULO 15. Otra piel para olvidar, si es que puede.
El motor ruge con fuerza mientras Alejandro conduce a toda velocidad. Su mandíbula está tensa, los nudillos blancos por la presión con la que agarra el volante. La rabia le sube por la garganta como una oleada de fuego. La llamada todavía retumba en su mente.
—Ese Luca Moretti no sabe con quién se está metiendo —escupe entre dientes, golpeando el volante con la palma.
Pero algo lo inquieta, algo que no logra admitir. ¿Es realmente la propuesta descarada que la secretaria de Moretti le transmiti