Capítulo 6.
Evangeline sintió el frío metal cortando su piel y su carne. Eso le provocó un dolor agudo que no podía soportar, incluso mordiendo la sábana de la cama de Sarah.
—Y ya... está...—, dijo Andrew sonriendo, y levantando la navaja, como si no hubiera terminado de hacer una firma o algo así.
Inclinó un poco la cabeza moviendo ligeramente su cuello. Estaba buscando otro ángulo para ver mejor la herida que acababa de provocarle al muslo de Evangeline a sangre fría.
—Yo digo que quedó exactamente igual—, dijo Andrew, al mismo tiempo que veía una foto de Sarah en su cuenta de Instagram, en donde se podía ver la herida original.
Evangeline lloraba lágrimas de rabia, pero no tenían nada que ver con el dolor de la herida, sino con la sensación de impotencia que sentía en ese momento corriendo por todo su cuerpo.
—Ya pueden soltarla y salir de la habitación—, ordenó Andrew a sus hombres.
Los sujetos obedecieron y dejaron ir a Evangeline, antes de salir por la puerta.
Evangeline, con pasos rá