Capítulo 67.
—¡Cierra la boca y escúchame bien!—, exclamó Andrew, estampando la palma de su mano contra el escritorio de esa habitación privada para los clientes de la funeraria.
Evangeline retrocedió hasta chocar con la pared, todavía temblando por el encuentro con Noah. Andrew se le encimó, invadiendo su espacio con una violencia contenida que hacía vibrar el aire.
—Te di una misión—, añadió Andrew, señalándola con un dedo índice—, Te puse en la cama de un Scott para salvar mi pellejo, no para que te revo