Capítulo 39.
«Comisaría de la ciudad»
«Esa misma noche»
Evangeline fue encerrada en una celda de barrotes oxidados y olor a orina, pero irónicamente, en ese lugar había encontrado la paz que nunca logró sentir en la mansión Scott.
Estaba sentada mirando una gota cayendo desde la humedad del techo, cuando escuchó pasos en el pasillo. Alguien se estaba acercando.
Andrew Parker apareció de la nada y entró en la celda. Había pagado muy bien para que los guardias le dieran diez minutos a solas con su hija.
—