En los meses que siguieron al nombramiento de ambos como CEOs y Alphas, Nathaniel y Amadeus comenzaron a dividirse las responsabilidades para expandir el imperio bancario de cada familia.
Nathaniel, siempre estratégico y diplomático, abogaba por formar alianzas sólidas con los bancos europeos, buscando acuerdos que beneficiaran a ambas partes y aseguraran la estabilidad económica en cada país. Amadeus, por otro lado, ocultaba sus verdaderas intenciones tras una fachada de colaboración, mientras