POV VITTORIA ROMANOV
En cuanto las palabras salieron de mi boca, un golpe brutal y sordo aterrizó en el saco. Creí haber escuchado un chasquido que no provenía de la cadena, sino del hueso. Observé rápidamente sus nudillos que empezaron a sangrar, manchando el cuero del saco con carmesí oscuro.
Me alejé tres pasos más. El aire a su alrededor era una zona de guerra.
—Vete.
No supe si lo había dicho o si creí haberlo escuchado; fue un susurro ahogado, pero vibró con una amenaza silenciosa que lo invadió todo.
—Akin, yo solo... necesito tu ayuda —gemí, encogiéndome en mi lugar.
Mi cuerpo estaba alerta, cada músculo tenso. No sabía en qué momento se tiraría encima de mí y me lastimaría, aunque seguía pensando que él, el amable Akin, no lo haría.
—¡Y yo necesito que te largues! —bramó, volteándose por completo ante mí. Era la encarnación de la furia.
Retrocedí un paso más, chocando casi con el pilar de acero.
—Lo... lo siento, solo... yo pensé que tú... tú...
—¿Pensaste que podría ayudarte