POV VITTORIA ROMANOVA
—Si sigues con el ceño fruncido, te quedará una arruga —dijo una voz inesperada.
Me sobresalté, y alcé mi mirada.
—¿Qué?
Akin estaba apoyado en el marco de la puerta. Caminó hacia mí.
—Eso dice mi tía Lena. Aunque no sé si es verdad o solo lo dice para que no frunzamos el ceño en las fotos familiares.
—Bueno, me temo que eso no sucederá —murmuré, cruzándome de brazos. Volví la vista al horno, donde la pizza italiana que había preparado terminaba de cocerse—. Hice pizza. ¿Q