POV ALEKSEY ROMANOV
El intento de hablar... lo empeoró todo.
Porque hasta ese momento, el infierno había sido físico. Dolor, ardor, presión, el peso de mi propio cuerpo traicionándome. Pero el darme cuenta de que ni siquiera podía usar mi voz... eso fue otra cosa.
Desesperación.
Aún no podía respirar por mí mismo. La máscara de oxígeno cubría mi rostro como una condena constante, húmeda, invasiva. Cada inhalación era asistida, controlada, y lo odiaba.
Había pasado otra semana. Otra maldita