POV DARKO ROMANOV
—Está entrando aire —jadeó Artem, pegando su oreja al pecho de Aleksey—. ¡Está entrando aire, maldita sea!
Pero la batalla no había terminado. Mientras fijaba la cánula, la mancha de sangre en el costado de Aleksey —donde el metal seguía incrustado— empezó a pulsar con una fuerza renovada. La presión arterial estaba intentando subir, y con ella, la hemorragia se volvía incontrolable.
—Tenemos que tapar eso o se vaciará antes de llegar al hospital —dije, metiendo mis propios