Gerald llegó al hospital y subió al piso en donde tenían internada a Bianca, al salir del elevador un montón de periodistas lo acribillaron con preguntas.
—¿Es cierto que la señorita Bianca lo hizo por despecho? ¿Por qué está aquí interesado por ella y no con su esposa? —Fueron varias de las preguntas que escuchó y que él no respondió.
Observó a los periodistas con profunda frialdad, y se abrió paso en medio de ellos, se acercó a Isis.
—¡Por tu culpa! —gritó ella sollozando y lo golpeó en