En industrias Wilson un gran caos se vivía. En la sala de juntas, varios gritos retumbaban en las paredes.
—Esta empresa se está cayendo en pedazos, y tú: Raymond, metido en líos de faldas —gritó arrugando la frente: Jacob Wilson, el padre de Ray, soltando sobre la mesa el diario donde se había publicado las declaraciones de Noemí.
—Eso que publicaron no es cierto —balbuceó ceñudo—. Myriam y Noemí siempre han estado enamoradas de mí —aseguró.
—Deja de mentir —gruñó Kendra—, te he justifica